• Oficina: Rivadavia 83
  • Viveros y Jardín Botánico:                Ernesto Padilla y Sgto. Cabral
  • Concepción, Argentina
  • CP: 4146
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Puedes empezar sembrando las semillas o también mediante esquejes.

Si siembras la semillas de moringa, lo puedes hacer directamente en el suelo o en macetas. Haz agujeros de no más de 5cm de profundidad, riega ligeramente y pon la semilla, tapa sin apretar y vuelve a regar ligeramente con cuidado. Es importante mantener el suelo ligeramente húmedo (sin excesos) durante unos 7 a 10 días.

Si empiezas por esquejes, que se toman de las ramas de un árbol ya adulto. Se pueden dejar enraizar con este remedio y posteriormente se planta en su lugar definitivo.

Suelos y sustratos: la moringa prefier suelos ligeros, con buen drenaje y ligeramente arenosos. Aunque la moringa no es exigente en cuanto a materia orgánica y puede crecer muy bien en suelos pobres, te recomiendo que cuando siembres añadas una capa de unos 2 cm de compost orgánico o de humus de lombriz.

Marco de siembra: deja un espacio de 30 a 40 cm entre semilla y semilla. Si se va a cultivar en maceta, ésta debe tener una profundidad mínima de 30 cm.

Luz: este árbol crece mejor en zonas donde pueda recibir la luz directa.

Temperatura: su tempertura ideal de crecimiento está entre los 22 y los 35 ºC. Puede resistir puntualmente temperaturas más bajas (incluso heladas no muy fuertes) y temperaturas por encima de los 40 ºC.

Riego: este árbol es muy resistente a la sequía, pero por el contrario sus raíces se pueden llegar a pudrid y recibe exceso de agua continuado (ya sea por riego o por lluvias) y el suelo no tiene buen drenaje.

Este árbol puede llegar a ser bastante alto, sólo durante el primer año (si tiene buenas condiciones) puede llegar a alcanzar los 5 metros de altura y una vez que el árbol es adulto puede llegar a medir, fácilmente, más de 10 metros. El árbol se puede podar una vez al año para limitar su altura y retirar las ramas viejas y favorecer la aparición de nuevos brotes

La raíz de la moringa es pivotante y puede llegar a medir 30 metros.

En tan sólo 8 meses tras la siembra, el árbol de moringa ya empieza a florecer y lo puede hacer una o dos veces al año. Una vez que florece, los frutos (que son vainas) han madurado en un periodo de 3 meses y se pueden cosechar.

El árbol de la moringa es bastante susceptible al viento, especialmente durante sus primeros meses de crecimiento. Evita zonas con vientos fuertes para que no se dañe el tronco, las ramas, vainas y frutos.